En el mercado de TI suena fuerte Edge Computing, una de las tecnologías que, a juicio de los expertos, no solo determinará, sino también revolucionará la forma en la que las personas y los dispositivos se conectan a Internet, potenciando o facilitando otros avances actuales, como cloud e Internet de la Cosas, e impactando en distintas industrias y sectores. Pero vamos por partes. ¿Qué es Edge Computing y por qué surge la necesidad por esta tecnología?

Con el advenimiento de Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés), se esperan 50.000 millones de dispositivos conectados este año, según datos de Cisco, una cifra que implica un crecimiento exponencial del volumen de datos generado, así como del número de conexiones a los servidores. IoT es clave para nutrir de data a otras tecnologías que también hoy figuran como tendencias, como la Inteligencia Artificial. Pero, para alcanzar todo el potencial de estas, es necesario dar respuesta a nuevas demandas a la infraestructura de TI, añadiendo capacidades informáticas de vanguardia.

“La toma de decisiones en tiempo real en entornos dinámicos requiere de una mayor velocidad y potencia de procesamiento que la que pueden proporcionar los enfoques centralizados tradicionales o incluso la nube”, explica al respecto Fernando Sinagra, Director Ejecutivo Líder de Cloud de Accenture Chile. Claro: las empresas necesitan reaccionar rápida y adecuadamente a las condiciones del entorno, y esta es la gran diferencia que propone Edge Computing v/s un enfoque más tradicional: la data se puede procesar cerca o donde se produce, por lo tanto, se pueden realizar acciones casi al instante, dotando de una gran capacidad de reacción.

Conceptualizando…

En su evento “Directions” este año, IDC definió a Edge Computing como “un paradigma de cómputo distribuido, que incluye la implementación de recursos de procesamiento y almacenamiento fuera del centro de datos centralizado y de la infraestructura en la nube”.

Si comparamos Edge Computing con el enfoque tradicional de cómputo, podemos decir que en este último el viaje de los datos va desde el dispositivo donde estos se generan hacia al operador, que luego los lleva hasta su centro de procesamiento más cercano, tras lo cual estos viajan al servidor de destino.

Para una respuesta, el viaje es el mismo pero ahora de regreso. Y, ¿qué pasa si el servidor de destino está muy lejos? Entonces el viaja tarda más, y aunque sean solo milisegundos, hay aplicaciones o casos que no pueden esperar y se requiere que la latencia, el tiempo en que los datos tardan en ir al servidor y regresar, sea la menor posible.

¿Cómo graficamos esto? En el escenario más común de IoT, cada dispositivo electrónico, recopila datos y los envía mediante Internet a una plataforma cloud, donde se analiza y procesa toda la información para tomar decisiones y/o acciones. Leonel Massiccioni, Socio fundador & CEO en Analyti-K explica que “muchas veces estas plataformas cloud se encuentran en data centers en países alejados, lo que puede generar una latencia en la información. Edge Computing busca que su análisis y procesamiento se realice más cerca del punto donde esta se origina, evitando así el envío hacia las grandes plataformas cloud”.

“Básicamente, Edge Computing pretende distribuir el procesamiento, aprovechando para ello todos los dispositivos electrónicos que hoy permiten la comunicación y el tráfico en la red. En resumen, se aprovechan los bordes (Edge) de las redes para procesar información, usando dispositivos como routers o switches que ya cuentan con esta capacidad”, expresa Patricio Sorich, Ingeniero en Informática, Ingeniero Civil Industrial y Docente del Instituto de Ciencias Tecnológicas (Ciisa). De esta forma, es como llevar la nube al Edge, al acercar el poder de procesamiento lo más próximo a donde los datos son generados, es decir, al usuario.

En este sentido, Diego Anesini, Director de Investigación de IDC Latinoamérica, destaca que “lo que resulta interesante es que Edge, a diferencia de paradigmas anteriores, como Mainframe, clienteservidor o cloud, es que no replantea volver a un cómputo absolutamente distribuido, sino que opera de forma complementaria a la nube”. Esto permite aprovechar los beneficios de ambos mundos: el cómputo centralizado (nube) y el distribuido (Edge), y mediante una correcta administración, elegir dónde procesar de acuerdo al caso de uso que se trate.

Para el profesional de Analyti-K, nube y Edge son dos tendencias que deben aportar: “Por ejemplo Edge Computing es más adecuado sobre todo cuando se necesita velocidad y baja latencia en transferencias de datos, una necesidad en muchas industrias como la fabricación, salud y telecomunicaciones, entre otras, mientras que la nube seguirá siendo protagonista para analizar y tratar grandes cantidades de datos que requieren una potencia de cálculo notable”.

5G y otros drivers

Hay ciertas aplicaciones sensibles a la latencia que requieren tiempos de respuesta más rápidos que la infraestructura en la nube o del centro de datos; también activos con conectividad limitada que requieren la capacidad de procesar datos y tomar medidas incluso desconectados; o casos en que el costo de transmitir datos para procesamiento centralizado puede ser prohibitivo. Todos estos usos, detalla el ejecutivo de IDC, impulsan el nuevo paradigma Edge.

La Internet de las Cosas, en tanto, es una fuerza que crecerá para volverse cada vez más importante en la vida cotidiana y la industria. La computación distribuida, la conectividad de alta velocidad (5G, Wi-Fi 6, etc.) y, por supuesto, los “back-end” de alta capacidad de almacenamiento y procesamiento en la nube, serán cada vez más relevantes, indica el profesional Accenture, agregando que serán tecnologías claves para el desarrollo de Edge Computing.

En este sentido, los proveedores coinciden en destacar el rol de las redes 5G, que permitirán que la velocidad de tráfico de la información aumente drásticamente, pasando de una latencia actual de 50 milisegundos con 4G, hasta 1 milisegundo. “Si sumamos el aumento de la velocidad de la red 5G y la reducción de la distancia de procesamiento de la información, las velocidades de las aplicaciones serán casi imperceptibles”, detalla el docente de Ciisa.

El Edge Computing es un mercado en que, a juicio de Diego Anesini, “si bien vemos un alto interés por parte de proveedores de servicio, telcos, data centers, etc., aún estamos dando los primeros pasos como Región”. En el caso de Chile -a juicio de Fernando Sinagra- las empresas están en la adopción de nuevas tecnologías, pero aún en silos.

No obstante, para Patricio Sorich, “el nivel de avance tecnológico que tenemos, es el preciso para incorporar esta tecnología, ya la mayoría de los equipos están generando información que disponibilizan en la nube (aún en forma centralizada), electrodomésticos, dispositivos de vigilancia, smartphones, relojes, sensores industriales y muchos más”.

Las ventajas de un nuevo paradigma

Respecto a si Edge Computing plantea o no un cambio de paradigma en el mundo informático, para el ejecutivo de IDC lo interesante nuevamente es “que no implica un nuevo cambio de 180° en la estrategia de cómputo, sino que se apoya como concepto en la combinación de tecnologías como la nube y el cómputo distribuido. Edge viene a aportar una alternativa en la que se ofrece menor latencia y una performance razonable, de forma intermedia entre el cómputo in-house y en la nube, lo mismo en cuanto al costo. Es un paradigma muy importante en la industria y se deberá evaluar su evolución”. A esto se suma una mayor flexibilidad y la posibilidad de adquisición en modelo “como servicio”.

Lo cierto es que potenciará el funcionamiento de nuevas tecnologías y, de esa forma, generará, por un parte, una mejor calidad de la vida y, por otra, una mayor productividad de las empresas. Un ejemplo de las ventajas del Edge Computing, agrega el profesional de Accenture, es que “como transforma la topología y la arquitectura de las redes móviles, pasando de ser puramente de comunicación de voz y datos, a una plataforma de servicios, es un habilitador clave para el desarrollo del 5G, que permitirá múltiples casos de uso, incluyendo el trabajo en la nube, el control remoto de robots, los juegos de Realidad Virtual, la Realidad Aumentada para el mantenimiento predictivo, la conducción autónoma y la automatización”.

Los beneficios que se vislumbran son variados: una empresa que genere información según área de producción, edificios o casas inteligentes que tomen decisiones o generen notificaciones por piso o sector, apps de georreferenciación, entregando información por sector o predicciones de tiempo por zona de una ciudad, entre otros, enumera el académico de Ciisa.

Entre sus aplicaciones más comunes, coinciden los expertos, figura el coche autónomo, que permitirá elevar la seguridad del transporte, mejorar la experiencia de los viajeros, disminuir el impacto ambiental y aumentar la eficiencia del transporte. Un automóvil de este tipo no puede estar esperando a comunicarse con la nube para obtener una respuesta: “todo ese proceso y análisis de datos hay que hacerlo en tiempo real, y es ahí donde Edge entra en juego, confirmando el importante papel que el computador central del coche tiene para analizar y dar respuesta a las necesidades de la conducción autónoma en cada momento”, agrega Leonel Massiccioni y explica que otras aplicaciones que se verán potenciadas con Edge, a su juicio, son el uso de la Realidad Virtual y Aumentada, que por lo general se ven afectadas por un ancho de banda insuficiente y una latencia alta, mermando la capacidad de lograr una experiencia envolvente.

Una industria más eficiente

“Otro ejemplo es la industria, cuyo objetivo es utilizar las características de conectividad de red profunda para digitalizar los procesos, y adoptar las TIC y la conectividad para aumentar la productividad y la eficiencia. La robó- tica, por ejemplo, para la fabricación, IoT para la logística, y la adopción profunda de sensores para la agricultura de precisión, transformarán el modelo de producción de múltiples industrias”, enfatiza el profesional de Accenture.

En este sentido, asevera que con 5G y Edge Computing se proporcionará una plataforma para conectar, controlar y monitorear remotamente las máquinas, tales como mini robots y aviones no tripulados. En el caso de la agricultura, agrega, será posible cosechar los campos, con tractores de tracción autónoma utilizados para transportar estos dispositivos más pequeños. Como resultado de ello, las zonas agrícolas serán mucho más rápidas, eficientes y altamente productivas.

Otra ventaja interesante, según el ejecutivo de Analyti-K, es la seguridad, cuantos menos datos hay en un entorno cloud, menos vulnerable es ese entorno. Si la seguridad en esos “micro centros de datos” Edge se cuida de la forma adecuada, este apartado podría ganar mucho en este sentido.

“¿Que Edge Computing cambiará al mundo? No hay duda. Las capacidades de procesamiento, uso de la Inteligencia Artificial, disponer de la información casi en tiempo real y la capacidad de dispositivos de tomar decisiones instantáneas, será un giro para que el ingenio y la innovación se proyecte hacia el infinito”, concluye Patricio Sorich.

Publicación Gerencia septiembre 2020